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Adhesión a la propuesta de
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CORONACIÓN DE LA VIRGEN SANTÍSIMA EN LOS HOGARES

REINA DE LA FAMILIA,

EN TESTIMONIO DE SU CONSAGRACIÓN Y LA DE SUS MIEMBROS AL

CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

 

Introducción

Fundamentación

ACTO DE CORONACIÓN

 

  
Virgen de la Medalla Milagrosa coronada en un hogar

     
Que reine María en vuestros hogares,
no sólo porque tengáis allí su imagen,
sino parquet le recéis 
frecuentemente en común,
porque recurráis a sus consejos
y practiquéis sus virtudes.
(Pío XII)
     
 

LA CORONACIÓN DE MARÍA COMO REINA DE LA FAMILIA.
Este acto íntimo del hogar constará de dos signos. El primero será la coronación de una imagen de la Virgen María en el hogar como Reina de la Familia y el segundo la consagración de sus miembros al Corazón Inmaculado de María.

De tal manera que la coronación de la imagen de la Virgen no es más que un signo exterior de la entrega confiada y consagración total de nuestras vidas al Inmaculado Corazón de la Madre de Dios y nuestra. 

La imagen a coronar será la que más concite la devoción de  la familia. Puede ser cualquier advocación aprobada por la Iglesia. Por supuesto que cuando esté presente la Imagen del Niño Jesús, se la coronará también, antes que la Virgen. De Él deviene la Realeza de María. Si se tratase de un cuadro, la corona (o las coronas) se pueden colocar sobre el mismo. 

Para la coronación se realizara, preferentemente de manera artesanal, una pequeña corona de Reina, o en su defecto se puede comprar o adecuar una, para colocar sobre la cabeza de la imagen de la Virgen en un día especialmente elegido, preferentemente un día de una fiesta mariana o de una advocación de la Virgen. La corona debe ser de buen gusto y acorde al tamaño de la imagen. No importa el material tanto como la intención. Sí es recomendable que el material no sea muy frágil. No se recomienda el papel o el cartón. Podría ser incluso una corona de flores de material no perecedero. Es importante que tanto la imagen a coronar como la corona a utilizar estén previamente bendecidas por sacerdote.

Esta coronación, como dijimos, será signo visible de la consagración del hogar, la familia y todos sus miembros, los trabajos, quehaceres, penas y alegrías de todos los integrantes, a Dios en las manos y bajo el imperio del Inmaculado Corazón de María Santísima, la cual será desde ese día la Reina del hogar. La familia y sus miembros se comprometen a vivir las virtudes cristianas y marianas, rezando cada día tres avemarías como desagravio por los ataques a la pureza de la Virgen María. Y en cuanto dependa de todos, el rezo del Rosario y la participación de la Santa Misa. 

Todo hogar está llamado a esta devoción y consagración al Corazón Inmaculado de María. En un siglo donde la institución familiar querida por Dios ha sufrido grandes ataques y muchas de las familias están rotas y sufrientes, la Virgen María viene a reparar y curar, a unir y consagrar. Incluso una madre que viva sola con su hijito, una persona soltera que viva sola o un sacerdote en su casa parroquial, pueden y deben coronar a la Virgen en su casa consagrándose a Ella para Dios. También se podrá coronar en asilos de ancianos, hospitales, albergues para necesitados, etc. Por la consagración de nuestro hogar y familia a la Virgen María y nombrándola Reina, Ella protegerá nuestra casa como su propia casa y nos llevará hacia Jesús.  

“Reinad, Madre y Señora, señalándonos el camino de la santidad,
dirigiéndonos, a fin de que nunca nos apartemos de él.”

 (Pío XII, 1/11/1954)  

La fecha elegida de coronación y consagración será recordada especialmente cada año por la familia con un encuentro especial y el rezo del Rosario, renovando la adhesión al Corazón Inmaculado de María. 

"Yo he elegido y santificado esta casa… para que en ella sea invocado mi nombre y para morar en ella por siempre"

(Pío XII, 12/10/1954)

 

ACTO DE CORONACIÓN Y ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN.
La imagen debe estar iluminada por una vela, símbolo de la presencia de Cristo que prometió su presencia entre quienes se reúnen en su Nombre. También debe haber flores naturales en honor de nuestra Reina. Se pueden rezar 

  
REINA DE LA FAMILIA es un título que faltaba en las letanías y que Juan Pablo II se encargó de añadir. Las familias tenían necesidad de una Reina. Y una Reina fuerte, que fuera parte de una familia, abogada y defensora contra un enemigo abiertamente declarado contra las familias, el Demonio. Hoy tiene el maléfico pensamiento de destruir la familia. Y ya ha hecho bastante mal. Pero se le enfrenta su eterna rival, María Santísima. Todos somos miembros de una familia y todos queremos que las familias se sostengan en el amor y en la unidad. Invoquemos a la Reina de la Familia. 
 

estas oraciones que proponemos u otras. La primera, individual, de san Luis María de Montfort. La que ofrecemos para toda la familia está compuesta en base a dos oraciones dictadas por la Virgen María a Gladys Motta en San Nicolás de los Arroyos, Argentina.

Se comienza el acto de coronación haciendo la Señal de la Cruz, y rezando un Credo para pedir a la Virgen que conserve la fe católica de nuestros hogares y de la Patria. Se puede agregar un cántico y luego, en silencio, cada uno se consagra personalmente a la Virgen según su devoción personal. Y todos pueden decir la oración de San Luis María y el Papa Juan Pablo:

Soy todo tuyo, Reina mía y Madre mía
y todo lo que tengo tuyo es.
 

Se procede entonces a colocar en la cabeza de la imagen de María la Corona por parte de uno de los miembros de la familia diciendo:  

¡Santa María, Madre de Dios y nuestra,
te coronamos como Reina de nuestra familia!
 

A continuación se realiza la Consagración de las personas y todos juntos dicen la siguiente u otra oración:

 

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA

¡Oh Madre! Queremos consagrarnos a Ti.

Y por eso te reconocemos a partir de este día

Como Reina de nuestra familia.

 
Virgen María, hoy consagramos nuestras vidas a Ti.
Sentimos necesidad constante de tu presencia
en nuestras vidas, para que nos protejas,

nos guíes y nos consueles.


Sabemos que en Ti nuestra alma encontrará reposo
y la angustia en nosotros no entrará.
Nuestra derrota se convertirá en victoria,
nuestra fatiga en Ti fortaleza es.
 

Dios nos conceda la Gracia de vivir para Ti,
de amar a tu Corazón Inmaculado con todo nuestro ser,
y que seas Tú, Madre nuestra,
la que limpie nuestras almas y las purifique.


Amadísima Madre, enséñanos a amar a Jesús.
Haznos dignos de Jesús y de Ti, Madre,
y que la Consagración de este día,
nos una más a Ti y a tu Hijo.

 

Santa María, Reina de nuestra familia, ¡Ruega por nosotros!
¡Ruega por los jóvenes! ¡Ruega por las familias! Amén.

Finalmente se reza el Santo Rosario como una corona de rosas para el Señor y nuestra Madre. Al final se agregarán tres Ave Marías en desagravio al Corazón Inmaculado de María, costumbre diaria a la que se comprometen los miembros de la familia, desde hoy, propiedad de la Reina del Cielo.

 

Introducción

Fundamentación

ACTO DE CORONACIÓN