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Adhesión a la propuesta de
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CORONACIÓN DE LA VIRGEN SANTÍSIMA EN LOS HOGARES

REINA DE LA FAMILIA,

EN TESTIMONIO DE SU CONSAGRACIÓN Y LA DE SUS MIEMBROS AL

CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

 

Introducción

FUNDAMENTACIÓN

Acto de Coronación

 

 
Coronación de la Virgen de Luján en un hogar

    
Que reine María en vuestros hogares,
no sólo porque tengáis allí su imagen,
sino parquet le recéis
frecuentemente en común,
porque recurráis a sus consejos
y practiquéis sus virtudes.
(Pío XII)
    

FUNDAMENTACIÓN.
El Papa Pío XII nos hacía notar, hace más de medio siglo, la importancia de una consagración: “Debéis pesar bien queridos hijos e hijas, toda la importancia de este acto y todos los compromisos que comporta. Al poner bajo la égida de María vuestras actividades personales y familiares, al mismo tiempo que invocáis su protección y su ayuda, prometéis  no emprender nada que pueda desagradarle y conformar vuestra vida con su voluntad y deseos. El amor de una madre es capaz de obtener de sus hijos las más severas exigencias cuando el bien de éstos está comprometido. No sólo no tolera Ella que los hijos dañen el honor de la familia, sino que ambiciona verlos realizar acciones brillantes para gozarse con ellos del éxito y de los mérito. María espera de vosotros que prosigáis en los tiempos actuales la lucha que divide el bien del mal.

 

Lo primero que os pide es que os mantengáis firmes en la fe. Debéis defenderos contra un materialismo que invade paulatinamente la sociedad, sus instituciones y sus actividades. En muchos, este materialismo se va infiltrando en la búsqueda de una existencia confortable, plenamente asegurada para el día de mañana, pero cerrada a las realidades sobrenaturales, a toda exigencia de entrega, e incapaz de comprender las necesidades, muchas veces angustiosas, de otras clases sociales o de otros pueblos. ¡Es tan fácil olvidar que el bienestar temporal no es la meta principal de la vida humana y que existen otras riquezas infinitamente más preciosas y duraderas, tales como la caridad divina que hace al hombre olvidarse de sí mismo para unirse a Dios y a su obra! Éste es el papel de la Virgen: dejar entrever a los hombres un reflejo del Cielo en medio de todos los cuidados que les encadenan a esta tierra, y recordarles continuamente que las penas de este mundo no cuentan nada en comparación con la gloria que Dios prepara a sus hijos (Rom 8,18).

 

La consagración a María santificará vuestros hogares. ¿Quién mejor que la Virgen puede conservar la intimidad y el fervor de los afectos familiares, elevarlos comunicándoles la pureza y el amor íntegramente fiel de que Dios la hizo depositaria? ¿Quién inspirará a las madres el interés y la paciencia necesaria para velar por las múltiples necesidades de su familia, para educar a sus hijos en la piedad, para defenderlos de los obstáculos que un mundo paganizado coloca de continuo a sus pasos? En el seno del hogar, por el trato cotidiano e incesante que imprime en el alma de los hijos la imagen de los padres, es donde se transmite la experiencia de la vida cristiana. Allí es donde hace falta la presencia tierna y vigilante; ése es, por decirlo así, el lugar de la elección donde la Madre de Jesús prosigue la obra que fue suya por excelencia, el cuidado maternal del Hijo de dios, que se prolonga ahora en los miembros de la Iglesia.

 

Que reine María en vuestros hogares, no sólo porque tengáis allí su imagen, sino porque le recéis frecuentemente en común, porque recurráis a sus consejos y practiquéis sus virtudes”. (Ibid)

 

“La Virgen no tiene otro deseo que conducir los hombres a Cristo, e introducirlos en el corazón del misterio central del cristianismo, el de la redención. Al Hijo que Ella trajo al mundo en tierras de Palestina, sigue trayéndolo ahora continuamente a la Iglesia. Ella quiere llevarnos en común hacia el Pan místico, símbolo de la unidad, de la paz y de la alegría eterna del cielo.”

 

“Que Jesús y María reinen en vuestra Nación, en vuestros hogares, en lo más profundo de vuestras almas. Que suscite entre vosotros una muchedumbre cada vez más numerosa y ardiente de apóstoles, sacerdotes, religiosos y seglares. Que Él sostenga en vuestro país el espíritu cristiano en toda su generosidad y una devoción cada vez más acendrada hacia la Santísima Virgen. Y que vosotros podáis, con toda verdad, repetirle a Ella las palabras del bello cántico: “Sed nuestra Reina”. (Pío XII, radiomensaje a Bélgica, 5 de septiembre de 1954)

 

Si grandes santos como Santo Domingo o el beato Alano de Rupe derrotaron grandes herejías y convirtieron a miles de apóstatas y pecadores solo con la predicación del Rosario y de las glorias con que Dios coronó a la Virgen María, ya sabemos que en este tiempo debemos usar esas mismas armas. Y además creemos que es una forma práctica de consagrar al mundo al Inmaculado Corazón de María, como lo pidió Ella en Fátima, comenzando por cada hogar y familia cristiana. Proponemos esta devoción familiar para todas las familias latinoamericanas y de la Iglesia toda.

“María, Reina de la familia, Sede de la sabiduría, esclava del Señor,

¡ruega por nosotros! ¡Ruega por nosotros,

ruega por los jóvenes, ruega por las familias! Amén.”

(Juan Pablo II, Río de Janeiro, 4-Oct-1997) 

 Orden de María Purísima
13 de Mayo de 2009

Día de Nuestra Señora de Fátima
En el Mes de María

 

Introducción

FUNDAMENTACIÓN

Acto de Coronación