Imprimir esta página

Oración de la Comunidad
CENACULUM

  
Nada obsta a la Fe y Moral católicas para su publicación.

 

Mons. JOSÉ LUIS DUHOURQ

                    Censor

 

Puede imprimirse.

 

S.E.R. Mons.

JOAQUÍN MARIANO SUCUNZA

Obispo Auxiliar y Vicario General

del Arzobispado de Buenos Aires

 

Buenos Aires, 3 de octubre de 2005
  

  
Oh! Dios, Padre bondadoso y de infinita misericordia,
que quisiste enviarnos a tu Hijo Unigénito,
para que naciendo de María Virgen,
nos obtuviera la eterna salvación,
escucha hoy con oído atento las oraciones
que desde esta comunidad orante
a Ti se elevan por intermedio de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Salvador.
    
Oh! Jesús, que con tu vida, muerte y resurrección
nos compraste para la Vida eterna,
atiende hoy las súplicas de esta comunidad
que persevera en la oración en compañía de María, Tu Madre,
en comunión con el Papa, y fiel a tu santa Iglesia.
  
Oh! Espíritu Santo, que habitas en los corazones de tus fieles,
derrama generosamente tus dones sobre esta comunidad para que,
fortalecidos sus miembros, sean constantes en la oración.
   
Y tú, María; Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo,
y Esposa de Dios Espíritu Santo;
que habitas en el seno mismo de la Santísima Trinidad;
a quien reconocemos como Cooperadora especial en la Redención,
Medianera de todas las Gracias, y Abogada,
bendice y cuida, como verdadera Madre que eres,
a la comunidad y a quienes han confiado sus intenciones
a su oración perseverante.
   
Derrama, Dios Todopoderoso, 
por intercesión de santa Catalina de Siena, patrona de esta comunidad,
la abundancia de tu Gracia sobre todos sus integrantes,
y colma de bendiciones a quienes, voluntariamente,
han asumido el compromiso de rezar solidariamente
por las necesidades de sus hermanos.
   
Danos, Padre bueno, a todos nosotros: a los miembros que rezan,
a los que piden oraciones, y a los que visitan este sitio;
el don de tu paz, el don de la alegría,
y el don de la unidad para que así, todos juntos, podamos ser uno,
como con tu Hijo y tu Espíritu, que es el de tu Hijo, tú eres Uno.
    
De una manera especial te pedimos hoy, Padre providente,
que por intermedio de María, la Madre de Dios,
que es Virgen Perpetua e Inmaculada
y que está contigo en el Cielo en Cuerpo y Alma,
nos concedas, al igual que lo hiciste en el Cenáculo de Jerusalén,
el don de la oración, para que como comunidad, e individualmente,
estemos siempre unidos y adheridos a su Inmaculado Corazón,
y por Ella, al Sagrado Corazón de tu Hijo, Jesús.
    
Con confianza de hijos, todo esto te lo pedimos a ti,
Padre creador, por Jesucristo nuestro Señor.
   
Amén.

Descargue e imprima esta oración con letra grande ó con letra chica