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El Santo Rosario
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Hoy, Viernes , se rezan los
Misterios Dolorosos

EL ROSARIO EN IMAGENES. Porque ?i>tener tal vez la oportunidad de contemplar al mismo tiempo una imagen que lo represente, es como abrir un escenario en el cual concentrar la atención.?nbsp; Juan Pablo II - Rosarium Virginis Mariae

La Reina del Santísimo Rosario. Santuario Pontificio de Pompeya, Italia. La Virgen María con el Niño Jesús en brazos entregando el Santo Rosario a Santo Domingo de Guzmán y a Santa Catalina de SienaEl Santo Rosario.
Extractado de la Guía del Santo Rosario, por Carminatti y Sernani (bajar la Guía del Santo Rosario completa en formato PDF - 400kb)
   
El Rosario es “sobre todo meditación de los misterios de la vida y de la obra de Cristo.?/i> , Juan Pablo II , Audiencia General, 16 de octubre de 2002.

“El Rosario o Salterio de la Virgen es una de las oraciones más excelsas a la Madre del Señor. Por eso, los Sumos Pontífices han exhortado repetidamente a los fieles a la recitación frecuente del Santo Rosario, oración de impronta bíblica, centrada en la contemplación de los acontecimientos salvíficos de la vida de Cristo, a quien estuvo asociada estrechamente la Virgen Madre. Son numerosos los testimonios de los Pastores y de hombres de vida santa sobre el valor y eficacia de esta oración.

El Rosario es una oración esencialmente contemplativa, cuya recitación exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezcan, en quien ora, la meditación de los misterios de la vida del Señor?/span>, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Principios y orientaciones, Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos,  9 de abril de 2002, n.197.

“El Rosario est?compuesto por veinte "misterios" (acontecimientos, momentos significativos) de la vida de Jesús y de María, divididos desde la publicación de la Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, en cuatro "rosarios" [se lo denomina también “coronas? Se suele decir indistintamente “rosario? a la corona de cinco misterios, y Rosario, más propiamente, al Rosario completo, o entero, actualmente los veinte misterios. A los misterios se los denomina también “decenas”]. El primer "rosario" comprende los misterios gozosos (lunes y sábado), el segundo los luminosos (jueves), el tercero los dolorosos (martes y viernes) y el cuarto los gloriosos (miércoles y domingo). ?/i>, del sitio web oficial del Vaticano.

“El Rosario puede recitarse entero cada día, y hay quienes as?lo hacen de manera laudable. (...) Pero es obvio ?y eso vale, con mayor razón, si se añade el nuevo ciclo de los mysteria lucis ?que muchos no podrán recitar más que una parte, según un determinado orden semanal. Esta distribución semanal da a los días de la semana un cierto 'color' espiritual, análogamente a lo que hace la Liturgia con las diversas fases del año litúrgico (...) No obstante, esta indicación no pretende limitar una conveniente libertad en la meditación personal y comunitaria, según las exigencias espirituales y pastorales y, sobre todo, las coincidencias litúrgicas que pueden sugerir oportunas adaptaciones. Lo verdaderamente importante es que el Rosario se comprenda y se experimente cada vez más como un itinerario contemplativo. Por medio de él, de manera complementaria a cuanto se realiza en la Liturgia, la semana del cristiano, centrada en el domingo, día de la resurrección, se convierte en un camino a través de los misterios de la vida de Cristo, y Él se consolida en la vida de sus discípulos como Señor del tiempo y de la historia.?/span>, Rosarium Virginis Mariae, n.38.

“Instrumento tradicional para rezarlo es el rosario. En la práctica más superficial, a menudo termina por ser un simple instrumento para contar la sucesión de las Ave Maria. Pero sirve también para expresar un simbolismo (...).Lo primero que debe tenerse presente es que el rosario est?centrado en el Crucifijo, que abre y cierra el proceso mismo de la oración. En Cristo se centra la vida y la oración de los creyentes. Todo parte de Él, todo tiende hacia Él, todo, a través de Él, en el Espíritu Santo, llega al Padre.?nbsp;

“En cuanto medio para contar, que marca el avanzar de la oración, el rosario evoca el camino incesante de la contemplación y de la perfección cristiana. El Beato Bartolom?Longo lo consideraba también como una 'cadena' que nos une a Dios. Cadena, s? pero cadena dulce; as?se manifiesta la relación con Dios, que es Padre. Cadena 'filial', que nos pone en sintonía con María, la «sierva del Señor? (Lc 1, 38) y, en definitiva, con el propio Cristo, que, aun siendo Dios, se hizo «siervo?por amor nuestro (Flp 2, 7).?/span>

“Es también hermoso ampliar el significado simbólico del rosario a nuestra relación recíproca, recordando de ese modo el vínculo de comunión y fraternidad que nos une a todos en Cristo.?/span>, Rosarium Virginis Mariae, n.36.

El rosario se hace bendecir por un sacerdote, a fin de ganar las indulgencias concedidas a su rezo. El rosario bendecido es un sacramental de la Iglesia.    

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Cómo se reza una Corona.
Extractado de la Guía del Santo Rosario, por Carminatti y Sernani (bajar la Guía del Santo Rosario completa en formato PDF - 400kb)

  • La Oración Inicial. “En la práctica corriente, hay varios modos de comenzar el Rosario, según los diversos contextos eclesiales. En algunas regiones se suele iniciar con la invocación del Salmo 69: «Dios mío ven en mi auxilio, Señor date prisa en socorrerme? como para alimentar en el orante la humilde conciencia de su propia indigencia; en otras, se comienza recitando el Credo, como haciendo de la profesión de fe el fundamento del camino contemplativo que se emprende. Éstos y otros modos similares, en la medida que disponen el ánimo para la contemplación, son usos igualmente legítimos.?/i>, Rosarium Virginis Mariae, n.37.
        

  • El enunciado del Misterio. “Enunciar el misterio, y tener tal vez la oportunidad de contemplar al mismo tiempo una imagen que lo represente, es como abrir un escenario en el cual concentrar la atención.?/span>, Rosarium Virginis Mariae, n.29.
       

  • La escucha de la Palabra de Dios. “Para dar fundamento bíblico y mayor profundidad a la meditación, es útil que al enunciado del misterio siga la proclamación del pasaje bíblico correspondiente, que puede ser más o menos largo según las circunstancias. En efecto, otras palabras nunca tienen la eficacia de la palabra inspirada. Ésta debe ser escuchada con la certeza de que es Palabra de Dios, pronunciada para hoy y «para mí» (...) En alguna ocasión solemne y comunitaria, esta palabra se puede ilustrar con algún breve comentario.? Rosarium Virginis Mariae, n.30.
       

  • Silencio. “Es conveniente que, después de enunciar el misterio y proclamar la Palabra, esperemos unos momentos antes de iniciar la oración vocal, para fijar la atención sobre el misterio meditado. El redescubrimiento del valor del silencio es uno de los secretos para la práctica de la contemplación y la meditación.? Rosarium Virginis Mariae, n.31.
         

  • El ‘Padrenuestro? “Después de haber escuchado la Palabra y centrado la atención en el misterio, es natural que el ánimo se eleve hacia el Padre.? Rosarium Virginis Mariae, n.32.
      

  • Las diez ‘Avemarías? “Este es el elemento más extenso del Rosario y que a la vez lo convierte en una oración mariana por excelencia. Pero precisamente a la luz del Ave Maria, bien entendida, es donde se nota con claridad que el carácter mariano no se opone al cristológico, sino que más bien lo subraya y lo exalta. En efecto, la primera parte del Ave Maria, tomada de las palabras dirigidas a María por el ángel Gabriel y por santa Isabel, es contemplación adorante del misterio que se realiza en la Virgen de Nazaret. Expresan, por as? decir, la admiración del cielo y de la tierra y, en cierto sentido, dejan entrever la complacencia de Dios mismo al ver su obra maestra ?la encarnación del Hijo en el seno virginal de María ? análogamente a la mirada de aprobación del Génesis (cf. Gn 1, 31), aquel «pathos con el que Dios, en el alba de la creación, contempl?la obra de sus manos? Repetir en el Rosario el Ave Maria nos acerca a la complacencia de Dios: es júbilo, asombro, reconocimiento del milagro más grande de la historia. Es el cumplimiento de la profecía de María: «Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada?(Lc1, 48) (...).?/i>, Rosarium Virginis Mariae, n.33.
       

  • El ‘Gloria? “La doxología trinitaria es la meta de la contemplación cristiana. En efecto, Cristo es el camino que nos conduce al Padre en el Espíritu. Si recorremos este camino hasta el final, nos encontramos continuamente ante el misterio de las tres Personas divinas que se han de alabar, adorar y agradecer. Es importante que el Gloria, culmen de la contemplación, sea bien resaltado en el Rosario. En el rezo público podría ser cantado, para dar mayor énfasis a esta perspectiva estructural y característica de toda plegaria cristiana.?/i>, Rosarium Virginis Mariae, n.34.
         

  • La oración final. “Habitualmente, en el rezo del Rosario, después de la doxología trinitaria sigue una jaculatoria, que varía según las costumbres. Sin quitar valor a tales invocaciones, parece oportuno señalar que la contemplación de los misterios puede expresar mejor toda su fecundidad si se procura que cada misterio concluya con una oración dirigida a alcanzar los frutos específicos de la meditación del misterio. De este modo, el Rosario puede expresar con mayor eficacia su relación con la vida cristiana. Lo sugiere una bella oración litúrgica que nos invita a pedir que, meditando los misterios del Rosario, lleguemos a ‘imitar lo que contienen y a conseguir los que prometen??/i>, Rosarium Virginis Mariae, n.35.
        

  • Conclusión.  “La plegaria se concluye rezando por las intenciones del Papa, para elevar la mirada de quien reza hacia el vasto horizonte de las necesidades eclesiales. Precisamente para fomentar esta proyección eclesial del Rosario, la Iglesia ha querido enriquecerlo con santas indulgencias para quien lo recita con las debidas disposiciones. En efecto, si se hace as? el Rosario es realmente un itinerario espiritual en el que María se hace madre, maestra, guía, y sostiene al fiel con su poderosa intercesión.? Rosarium Virginis Mariae, n.37. 

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Agregados y prácticas loables.
Extractado de la Guía del Santo Rosario, por Carminatti y Sernani (bajar la Guía del Santo Rosario completa en formato PDF - 400kb)

  • La cláusula evocadora del Misterio. “El centro del Ave Maria, casi como engarce entre la primera y la segunda parte, es el nombre de Jesús. A veces, en el rezo apresurado, no se percibe este aspecto central y tampoco la relación con el misterio de Cristo que se est?contemplando. Pero es precisamente el relieve que se da al nombre de Jesús y a su misterio lo que caracteriza una recitación consciente y fructuosa del Rosario. Ya Pablo VI record?en la Exhortación apostólica Marialis cultus la costumbre, practicada en algunas regiones, de realzar el nombre de Cristo añadiéndole una cláusula evocadora del misterio que se est?meditando  [en esta Guía la denominados ‘Agregado al Avemaría’]. Es una costumbre loable, especialmente en la plegaria pública. (...) Es profesión de fe y, al mismo tiempo, ayuda a mantener atenta la meditación, permitiendo vivir la función asimiladora, innata en la repetición del Ave Maria, respecto al misterio de Cristo.?/i>,  Rosarium Virginis Mariae, n.33.
         

  • El rezo de la Salve Regina y/o las Letanías lauretanas. “¿Cómo asombrarse, pues, si al final de esta oración en la cual se ha experimentado íntimamente la maternidad de María, el espíritu siente necesidad de dedicar una alabanza a la Santísima Virgen, bien con la espléndida oración de la Salve Regina, bien con las Letanías lauretanas? Es como coronar un camino interior, que ha llevado al fiel al contacto vivo con el misterio de Cristo y de su Madre Santísima.? Rosarium Virginis Mariae, n.37.
         

  • La Súplica a la Reina del Santo Rosario. “Pongo esta Carta apostólica en las manos de la Virgen María, postrándome espiritualmente ante su imagen en su espléndido Santuario edificado por el Beato Bartolom?Longo, apóstol del Rosario. Hago mías con gusto las palabras conmovedoras con las que él termina la célebre Súplica a la Reina del Santo Rosario: «Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios, vínculo de amor que nos une a los Ángeles, torre de salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás. T?serás nuestro consuelo en la hora de la agonía. Para ti el último beso de la vida que se apaga. Y el último susurro de nuestros labios ser?tu suave nombre, oh Reina del Rosario de Pompeya, oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes. Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo?? Rosarium Virginis Mariae, n.43.

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El Santo Rosario y las Indulgencias.  
Extractado de la Guía del Santo Rosario, por Carminatti y Sernani  (bajar la Guía del Santo Rosario completa en formato PDF - 400kb)

Es tan grande el aprecio que la Iglesia ha tenido siempre por el rezo del Rosario, que los Papas le han concedido innumerables indulgencias a lo largo de la historia. Éstas han sido plenarias para cada día y para fechas y ocasiones especiales, y también muchas parciales.

Para ganar las indulgencias del Rosario es necesario tener un rosario bendecido, si bien cuando se lo reza en común basta que lo tenga quien dirige. A los Padres Dominicos los Papas concedieron ya desde antiguo una Bendición especial, con indulgencias especiales, , por ser ellos los hijos del fundador del Rosario, Santo Domingo de Guzmán.

Aqu? destacamos las indulgencias plenarias que se lucran con las condiciones acostumbradas, cuando se lo reza en una iglesia u oratorio, y también cuando se lo hace en familia, en comunidades religiosas, o en grupos o encuentros con fines dignos. (Enrichiridion Indulgentiarum, 16 de julio de 1999)

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Sobre de las Indulgencias.
Extractado de la Guía del Santo Rosario, por Carminatti y Sernani  (bajar la Guía del Santo Rosario completa en formato PDF - 400kb)
   
 
“El punto de partida para comprender la indulgencia es la abundancia de la misericordia de Dios, manifestada en la cruz de Cristo. Jesús crucificado es la gran «indulgencia?que el Padre ha ofrecido a la humanidad, mediante el perdón de las culpas y la posibilidad de la vida filial en el Espíritu Santo.? Juan Pablo II, Audiencia General del 29 de setiembre de 1999.

“La doctrina y uso de las indulgencias, vigentes en la Iglesia católica desde hace muchos siglos están fundamentados sólidamente en la revelación divina que, legada por los Apóstoles «progresa en la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo? mientras que «la Iglesia en el decurso de los siglos, tiende constantemente a la plenitud de la verdad divina, hasta que en ella se cumplan las palabras de Dios»”. Indulgentiarum doctrina, n.1 (Constitución apostólica de SS Pablo VI sobre la revisión de las indulgencias, 1 de enero de 1967.)

“La Iglesia exhorta a sus fieles a que no abandonen ni menosprecien las santas tradiciones de sus mayores, sino que las acepten religiosamente y las estimen como precioso tesoro de la familia católica.?/span> , Indulgentiarum doctrina, n.11

"La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos. La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente.  Todo fiel puede lucrar para s?mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias.", Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1471

“Las indulgencias se obtienen por la Iglesia que, en virtud del poder de atar y desatar que le fue concedido por Cristo Jesús, interviene en favor de un cristiano y le abre el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos para obtener del Padre de la misericordia la remisión de las penas temporales debidas por sus pecados. Por eso la Iglesia no quiere solamente acudir en ayuda de este cristiano, sino también impulsarlo a hacer obras de piedad, de penitencia y de caridad.?/span> , Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1478

Sobre las condiciones para obtenerlas.
   

 “Para lucrar las indulgencias, tanto plenarias como parciales, es preciso que, al menos antes de cumplir las últimas exigencias de la obra indulgenciada, el fiel se halle en estado de gracia. La indulgencia plenaria sólo se puede obtener una vez al día. Pero, para conseguirla, además del estado de gracia, es necesario que el fiel:

  • tenga la disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial:

  • se confiese sacramentalmeпte de sus pecados; 

  • reciba la sagrada Eucaristía (ciertamente, es mejor recibirla participando en la santa misa, pero para la indulgencia sólo es necesaria la sagrada Comunión);

  • ore según las intenciones del Romano Pontífice.

Es conveniente, pero no necesario, que la confesión sacramental, y especialmente la sagrada Comunión y la oración por las intenciones del Papa, se hagan el mismo día en que se realiza la obra indulgenciada; pero es suficiente que estos sagrados ritos y oraciones se realicen dentro de algunos días (unos veinte) antes o después del acto indulgenciado. La oración según la mente del Papa queda a elección de los fieles, pero se sugiere un «Padrenuestro?y un «Avemaría? Para varias indulgencias plenarias basta una confesión sacramental, pero para cada indulgencia plenaria se requiere una distinta sagrada Comunión y una distinta oración según la mente del Santo Padre.? El don de la Indulgencia, n. 3-5, Penitenciaría apostólica, Roma, 29 de enero de 2000.

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